viernes, 29 de octubre de 2010

Lugares de interés: Bairro da Liberdade (São Paulo, Brasil)


Todo el barrio, y en especial la Praça Liberdade, el corazón del mismo, es un lugar idea para pasar un domingo por la mañana. Sólo saliendo de la estación de tren del mismo nombre, todas las paraditas del mercado dominical, inundan la salida y la misma plaza.

Se puede encontrar de todo: ropa, cubiertos hechos con bambú, farolillos de papel, todo tipo de artesanía y, por supuesto, comida. Especialidades japonesas, pero con un toque brasileño, como pueden ser los bolinhos de polvo e camarão (buñuelos de pulpo y gambas), todo tipo de arroz y fideos con verdura, tempuras y brochetas... lo que más me sorprendió de las brochetas de gambas, es que la gente se las come sin pelar... a bocado limpio... yo me fui a un rincón disimulado y las tuve que pelar, ya que esta costumbre local, aunque lo intenté, no me dejaba apreciar el sabor de las gambas a la plancha.
Después de comer los bolinhos, me encaminé hacia el Museo de la Inmigración Japonesa, que está en la rua São Joaquim, en los límites del barrio, casi cruzando con rua Galvão Bueno (donde se concentran la mayor parte de tiendas de estilo pseudo-japonés).

El museo forma parte de la Sociedade Brasileira de Cultura Japonesa, y está en la séptima parte del edificio. Las primeras plantas son más antiguas (hay unos reporductores de vídeo de finales de los 70), pero intentan dar testimonio de uno de los fenómenos migratorios más interesantes de Brasil.

A raíz de un acuerdo comercial entre ambos países, empezaron a llegar inmigrantes japoneses a partir de 1878, en principio como colonos de las tierras interioes donde se dedicaban inicialmente a la agricultura (especialmente debido a las dificultades con el idioma). Después de varias oleadas migratorias antes y después de la 2ª Guerra Mundial, la comunidad nissei fue creciendo y formando parte del pueblo y la cultura brasileña, muy presente en ciudades como São Paulo.



1 comentario:

Marga dijo...

Recuerdo haber pasado más de una mañana de domingo en esta Feira y haber salivado paseándome por los puestos de comida...
Que saudades!